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  • ¿Quién escribe Calma Pueblo?

    Marcel

    Mi nombre es Marcel, abrí los ojos al mundo un jueves de 1981 en una ciudad que adoro, La Habana. Mi primer barrio: Lawton, a unos metros de la línea del tren, del matadero y de los Castillitos; pero me hice quien soy en el Cerro, disfrutando del bullicio del Latinoamericano y de una calle siempre repleta de cubanos.

    En 2007 me licencié en Ciencia de la Computación en la Universidad de la Habana, mi otra casa, el lugar donde comencé a darle forma al pensamiento que quiero compartir mediante este blog, y donde pasé los mejores años de mi vida. Aunque soy un hombre de ciencias siempre tuve un interés especial por escribir, un gen oculto que quizás heredé.

    Y nada, te invito a comentar y compartir tus ideas en Calma Pueblo.

    Mi consejo: nunca dejes que nada, ni nadie, espante tu sonrisa.

Calabazas

27 de Septiembre de 2010
Por Marcel Gómez

Recientemente la dirección del país dio a conocer la escandalosa estadística de que existe un millón de plazas laborales improductivas en las empresas estatales nacionales. Ese millón se traduce en trabajadores que reciben un salario supuestamente subvencionado por el estado debido a su poca productividad. La “solución” a esta coyuntura económica fue anunciada rápidamente: 500 mil trabajadores serán “liberados” eventualmente, según corresponda a sus entidades, acorde con una planificación que ya está en marcha a nivel de ministerios.

Esta disyuntiva en la que se encuentra Cuba hoy demuestra, a las claras, cómo la toma de decisiones sobre problemáticas nacionales se balancea cual si jugáramos en un cachumbambé eterno. Lo que ayer fue una solución, hoy es un problema.

Todos debemos recordar los primeros años de este siglo y las medidas que se tomaron para aplacar la situación de ese momento. Se inventaron escuelas para Trabajadores Sociales, Maestros Emergentes, las universidades municipales, etc.; toda una estrategia de universalización de la enseñanza que hoy nos permite ostentar (¿o acaso avergonzarnos?) de tener un millón de graduados universitarios en Cuba. Asimismo, en la segunda mitad de 2009, se aplicó una resolución del Ministerio del Trabajo para legalizar el pluriempleo, de manera que los cubanos podríamos realizar un segundo trabajo en el tiempo libre, y ocupar plazas en aquellas empresas que necesitaran más personal para realizar una determinada labor.

Hoy día, los trabajadores cubanos se reúnen en sus sindicatos con dirigentes del gremio y administrativos, solo para hacerles comprender la problemática de sobre-empleo que existe en las empresas nacionales y que, por tanto, es inminente revertir esta situación. ¿Será que una vez que comprendamos el origen del problema, nos será más fácil enfrentar el desempleo? En este punto, todavía no hay una versión oficial completa sobre las opciones que tendrían aquellos que queden sin trabajo; solo se hizo pública la lista de oficios que estarán disponibles para obtener una licencia, y algunas consideraciones sobre la implementación de determinados oficios, pero de manera muy general. Al parecer no se han determinado los mecanismos de solución a esta crisis.

En el paro

En el paro


El pueblo es un mar de dudas, y no es para menos. Las personas se preguntan qué será de aquellas familias cuyo único sustento es una persona que queda sin trabajo; cómo será el proceso de elección entre un trabajador y otro: si influyen factores como la experiencia laboral, qué pasará con los jóvenes, y si priorizamos a la juventud, qué pasará con los veteranos; qué tipo de ayuda estatal recibirán los excedentes, por cuánto tiempo sería; se implementará algún tipo de bolsa de empleo cuentapropista para que las personas encuentren un trabajo lo antes posible; los trabajadores liberados recibirían una ayuda proporcional al salario que cobraban. Y la lista sigue… de lo que podemos estar seguros es de que, si el salario normal no alcanza para sufragar los gastos mensuales de la familia, la ayuda que el estado promete será mucho menos suficiente.


Si bien la retribución monetaria de un trabajo estatal en Cuba no se corresponde con las necesidades de una familia media (madre, padre y un hijo), es cierto que el salario es una entrada de dinero segura cada mes. No obstante, muchos prefieren no trabajar para el estado, o simplemente no trabajar en absoluto, y vivir de la compra-venta de artículos obtenidos ilegalmente. Sin embargo, ahora resulta que los perjudicados son aquellos que están vinculados, los que realizan algún aporte, en mayor o menor medida, al estado. ¿Entonces son los trabajadores los que causan pérdidas al país?

La realidad actual es bien compleja, el descarrilamiento de la economía cubana durante los últimos 20 años está en boca de todos. La dirección del país ha despertado por fin y ahora se disponen a tomar medidas para dejar atrás aquellas prácticas ociosas, pero está por verse si se logra un resultado justo. Lo cierto es que, por un lado, la correcta solución a esta coyuntura lleva un peso importante en el desarrollo de la economía cubana, pero por otro lado sopesa el concepto de justicia social que ha ostentado la revolución desde sus inicios. ¿Haremos lo justo o lo correcto?

Ojalá dentro de cinco o seis años no tengamos que hacer campañas en los medios de comunicación para pedirle al pueblo que regrese a las empresas estatales.

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